domingo, 12 de febrero de 2012

Puntadas de recuerdos

Esta tarde, mientras estaba enfrascada en mi trabajo de costurera, me he visto siendo niña, con una aguja en la mano ante la mirada inspectora de una profesora que tuve y de la que afortunadamente guardo el recuerdo. He seguido con mi labor, esforzándome en recuperar el momento tal y como lo viví (solo cumplo con el consejo de un médico) y he ido tirando del hilo negro del olvido para sacar a la luz la situación y por lo tanto, abrazar un recuerdo más.
Era mi primer colegio, así que no había cumplido los doce años. Entre mis manos, terciopelo granate con el que tenía que hacer un cojín. Y…. laguna negra, será posible… vamos, me he dicho, sigue, no puedes parar ahora que tenías el recuerdo cogido con la punta de los dedos, pero nada, se ha esfumado como la calada furtiva de un cigarrillo en la penumbra de una escalera.
Esto se está pareciendo a una mala novela, una de esas que te dejan el cuerpo para el arrastre, la conciencia revoloteando por los renglones del absurdo y la esperanza colmada de erratas.
Lo peor del asunto es que obligatoriamente tiene continuación, “no quieres caldo, pues te vas a tomar dos tazones” y juro que hay momentos que me gustaría tirar todo a la basura, no pensar en lo que he perdido y centrarme en lo que conservo, pero si descarto esa parte de mi vida, ¿cómo voy a reconocerme? ¿creéis que una vida está llena sin recuerdos?

lunes, 6 de febrero de 2012

Definición de hijo por José Saramago

Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje.
Sí, es eso!
Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.
Perder? Cómo?
No es nuestro… recuerdan? Fue apenas un préstamo…

viernes, 3 de febrero de 2012

"Topicazo"

Hoy mientras hacía la comida, escuchaba el runrún de la televisión. Acostumbro a tener por compañía las historias de viajeros, las imágenes de países que me transportan como en una alfombra mágica y la vida de tantas gentes diferentes pero iguales que me acerca Canal Viajar. Pues bien, este mediodía, me he quedado estupefacta. No soy persona que juzgue a la ligera, ni que me asombre de formas de vivir que pueden estar en las antípodas de la mía. Me gusta viajar, lo hago a la menor oportunidad y he visto cosas que me han enseñado a respetar todas y cada una de esas vidas y sus naturalezas. Pero es que lo de hoy… no sé ni cómo empezar. El caso es que observar determinadas mentalidades en estos tiempos…. hace pensar y mucho. ¿Dónde está la cultura?
En la pantalla, dos jovencitas inglesas hablando sobre el tirón de los chicos. Así como lo he oído, he pensado que sería el poder de atracción que tenían los ingleses sobre las niñas de su país pero no, exactamente hacían referencia al tirón de brazo que sufrían por parte de los jóvenes para que les dieran un beso y si rechazaban la oferta, éstos les retorcían el brazo hasta acabar dando el morreo que pedían. También es cierto que eran jóvenes de una etnia un tanto peculiar y tienen unas costumbres muy “interesantes” y longevas en el tiempo (siglo XV)
Un pelín indignada he comenzado a despotricar, últimamente estoy irascible, lo reconozco, pero es que eso me ha dejado turulata.
Pasado el berrinche, la imagen me ha llevado a los preparativos de una boda de una chiquita de dieciséis años y la consabida despedida de soltera. Y aquí es que ya… no sabía si llorar o reírme. A la pregunta de la reportera sobre el vestuario para dicha fiesta, la joven contesta que ella y sus amigas van a ir vestidas de españolas, anda, qué majas, he pensado, seguro que se visten de Lola Fores, esa señora siempre ha dado mucho juego, pero ya me habría gustado a mí verlas de esa guisa. Se han vestido de cabareteras baratas por decirlo finamente, muy finamente. Madre del amor hermoso! No voy a utilizar la palabra que he empleado por respeto al personal pero mis ojos están dando más vueltas que los de Marujita Díaz. Y estas niñas cómo nos ven a las españolas? Qué es lo que ven en la BBC, que leen en el Times? Cuando vienen de vacaciones a nuestro país verán realmente a las féminas con esos abalorios por traje? Alucinada he quedado, en estado de shock. Y digo yo, no se miran bien entre ellas cuando salen por la noche? Porque he visitado en varias ocasiones Londres y no solo he salido por el día y un único paseo nocturno vale para darse cuenta que de lo que realmente iban vestidas esas niñas a la fiesta de despedida.
Pues bien, tan contentas desmelenándose como cualquier joven, sea del país que sea, hasta altas horas.
Al día siguiente se celebraba la boda, menudos caretos….
Bueno, nada que un buen maquillaje no logre tapar. Aunque sigo preguntándome si la hipocresía quedará también difuminada bajo un buen corrector.
Una etnia que proclama sus valores como cimientos de su subsistencia y… ¿eso es lo que muestran?