domingo, 12 de febrero de 2012

Puntadas de recuerdos

Esta tarde, mientras estaba enfrascada en mi trabajo de costurera, me he visto siendo niña, con una aguja en la mano ante la mirada inspectora de una profesora que tuve y de la que afortunadamente guardo el recuerdo. He seguido con mi labor, esforzándome en recuperar el momento tal y como lo viví (solo cumplo con el consejo de un médico) y he ido tirando del hilo negro del olvido para sacar a la luz la situación y por lo tanto, abrazar un recuerdo más.
Era mi primer colegio, así que no había cumplido los doce años. Entre mis manos, terciopelo granate con el que tenía que hacer un cojín. Y…. laguna negra, será posible… vamos, me he dicho, sigue, no puedes parar ahora que tenías el recuerdo cogido con la punta de los dedos, pero nada, se ha esfumado como la calada furtiva de un cigarrillo en la penumbra de una escalera.
Esto se está pareciendo a una mala novela, una de esas que te dejan el cuerpo para el arrastre, la conciencia revoloteando por los renglones del absurdo y la esperanza colmada de erratas.
Lo peor del asunto es que obligatoriamente tiene continuación, “no quieres caldo, pues te vas a tomar dos tazones” y juro que hay momentos que me gustaría tirar todo a la basura, no pensar en lo que he perdido y centrarme en lo que conservo, pero si descarto esa parte de mi vida, ¿cómo voy a reconocerme? ¿creéis que una vida está llena sin recuerdos?

6 comentarios:

Maribel dijo...

Cada vida, una historia que se sostiene sobre una base diferente: el pasado, el presente, el futuro... Creo que todas legítimas y válidas si permiten que la vida siga. Y si bien es cierto que somos el resultado de nuestras vivencias, no poder recordarlas no nos cambia salvo que un intento forzado de evocarlas se convierta en un obstáculo para poder seguir adelante. Sin embargo no soy una experta y es muy fácil hablar cuando no se han perdido recuerdos importantes. Pero te diré una cosa, a veces lo opuesto a no recordar es hacerlo en demasía y vivir así es muy triste. Si quieres una respuesta directa a tu pregunta: una vida se va llenando poco a poco con experiencias nuevas y, aunque a mí no me sirve, hay quien dice "carpe diem". Besos, guapa :)

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Estoy de acuedo con el comentario de Maribel. Pienso que los recuerdos es mejor no forzarlos, depende del momento. Lo cual no quiere decir cerrar la puerta con candado...

A veces nos empeñamos en abrir una puerta, la golpeamos, la arañamos, pataleamos... cuando quizá lo más sencillo es ir a buscar la llave, que tal vez anda perdida por ahí cerca.

O entrar por la ventana.

O por la chimenea :)

Me ha gustado leerte, esa imagen de alguien recordando mientras está cosiendo... me ha parecido muy sugerente e inspiradora. Gracias.

Un abrazo

irene dijo...

Pienso que los recuerdos que están son los que deben estar. No se puede dejar de vivir y disfrutar el momento presente tratando de recordar el pasado, la vida se va llenando instante a instante, y se renueva con los nuevos instantes vividos.
Un besazo enorme, Arantza.

CANTO EN FLOR dijo...

Creo de creer que mucho mejor es, abrirnos a la vida en cada amanecer...

Besos!!!!

elisa...lichazul dijo...

descartar selectivamente lo que un recuerdo puede contener es como amputarnos un miembro del cuerpo

nos guste o no el recuerdo, todo completo

besitos y luz
feliz fin de semana

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosillas que nos dejas. Siempre un placer.

Saludos y un abrazo.