El vagón estaba lleno. Todos los asientos ocupados por gente dispar; algunas edades difusas en pliegues ocultos por el botox, seres jugando a ser liliputienses en un mundo imaginario, vidas desordenadas apostadas delante de una ventana al mundo virtual….
El vagón estaba lleno. Pero ella, estaba sola, se había aislado del mundo real, deseaba haber desaparecido, tal vez cerrando los ojos lo conseguiría…
Abrumada por el dolor que recorría su cuerpo, deseando llegar, retornar de una ilusión quebrada en el umbral de un cielo abierto al amor.
Un sueño convertido en pesadilla, siete días tornasolados, apagados como una lámpara de aceite. Hundiendo el rostro en sus manos, intentando olvidar los pecados.
Camino de vuelta y en la maleta, un simple recuerdo; bello, amargo y volátil.
El vagón estaba lleno. Pero ella, estaba sola, se había aislado del mundo real, deseaba haber desaparecido, tal vez cerrando los ojos lo conseguiría…
Abrumada por el dolor que recorría su cuerpo, deseando llegar, retornar de una ilusión quebrada en el umbral de un cielo abierto al amor.
Un sueño convertido en pesadilla, siete días tornasolados, apagados como una lámpara de aceite. Hundiendo el rostro en sus manos, intentando olvidar los pecados.
Camino de vuelta y en la maleta, un simple recuerdo; bello, amargo y volátil.
5 comentarios:
La soledad en medio de la multitud es como una gran maleta vacía.
besos
Maravillosas las palabras de tu historia Amargas pero intensas.
un beso desde FB
Los planes se hacen para no cumplirse...
Un saludo
Siempre acabamos regresando con las ilusiones rotas.
Besos.
Estupendas las cosas que nos dejas, como siempre un placer haber vuelto por tu casa.
Saludos y un abrazo.
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