jueves, 3 de noviembre de 2011

Una pasión, una ilusión

Laura encendió la luz que coronaba la cama, se incorporó y cogió el libro que reposaba sobre la mesita de noche; “El contador de historias” leyó, repasando con su mirada la portada del libro. Lo abrió por la página 74 y reanudó la lectura que había detenido la noche anterior. Hacía una semana que había comprado el libro, recomendado por un amigo. Este había insistido en ello, dando explicaciones de todo tipo, hasta llegar a contar la trama que se desarrollaba. No acostumbraba a dejar que nadie destripara los libros que seguramente leería pero Jon se había puesto tan pesado… Así que le había hecho caso y ahora lo tenía entre sus manos. Si bien hacía días que estaba en casa, no había empezado a leerlo hasta la noche anterior.
Como cada noche antes de dormir, tenía por costumbre leer algunas páginas con la esperanza de tener maravillosos sueños.
Claro estaba que no todos los libros le aportaban lo que ella quería pero le hacían viajar a un mundo donde los protagonistas encaraban sus vidas de otras maneras.
Desde muy niña los había convertido en la tabla de salvación, en el refugio al que acudía cuando las cosas no salían como debían.
Siempre había deseado escribir como aquellos autores que la acompañaban. Escribir un libro, hacer que otro sintiera el placer que ella sentía al leerlos… enamorarse de las letras.

7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Yo como ella cada noche antes de dormir me pongo a leer.
Desde bien pequeño que lo hago y me encanta.

Besos.

Arantza G. dijo...

Cuando era niña, mi familia no me dejaba leer en la cama. Descubrí una linterna en la caja de herramientas de mi tío y me la guardé. Desde ese día, cada noche, después que mi abuela pasara por mi habitación para ver si todo estaba en orden, yo me colaba hasta el centro de la cama y tapada por completo, seguía leyendo hasta que el sueño me abrazaba. Cuando pasé a vivir con mis padres, la historia se repitió, pero seguía menteniendo en secreto la linterna. No me descubrieron nunca.

moderato_Dos_josef dijo...

Desde luego, mira que no dejarte leer en la cama. No es pereza es un gran ejercicio mental y reconfortante.
Haz uuna esfuerzo artza y escribe algo largo, verás como te sientes mejor.

Un abrazo.

elisa...lichazul dijo...

esa nena es un sueño que muchos escritores tienen
sin duda te alcanza y nos alcanza a quienes amamos las palabras y las letras

besitos y feliz inicio de semana

Poetiza dijo...

Hola Aranza, Tambien yo he deseado poder escribir tan siquiera un poema, un libro, no me atrevo, pero amo las letras. Besos, cuidate.

América dijo...

Cuando las letras seducen y se meten en el corazón nada es imposible,me ha encantado la anécdota de tus lecturas con la linterna...Leer es de los mejores placeres que nos podemos dar.

Un fuerte abrazo.

Larisa dijo...

Como 'miembra' del club de la linterna nocturna (madre mía, mi mente susia intuye algo porno, calla, mente susia)...

Digo que yo también hacía lo de la linterna y el libro. Así que mi empatía para-contigo acaba de crecer.

Te abrazo, fermosa.