domingo, 27 de noviembre de 2011

Buscando tres pies al gato

He de reconocer que a veces, la melancolía me puede, si, de verdad, gana la batalla. He de reconocer que a veces, bajo la guardia, sin darme cuenta, es cierto, pero dejo al descubierto mis debilidades y zas! me sorprende y me asesta un mazazo.
A base de voluntad, consigo levantar de nuevo la muralla con la que pretendo reforzar mi energía, a sabiendas que volverá a caer.
Llevo demasiados coscorrones y rasguños en mi alma pero nada me impide seguir, no, no tengo miedo a caminar, aunque sea cojeando.
La vida no es fácil, para nadie, claro. A ver si alguno pensaba que se iba a librar, ya, ni en sueños!
Hace unos días, conversé sobre esta cuestión con una persona que parece “el almacén de las penas“. Tiene tantos malos recuerdos acumulados que a cualquiera le puede parecer que la vida es un paraíso si la compara con la del amigo Leonel.
.-¿dónde reside la fuerza que nos permite levantarnos? le pregunté
Y él, sin mover ni el bigote, me contestó: En el instinto de supervivencia. La vida es el bien más preciado que posee una persona y pocos desean perderla. Algunos malviven, pero no desean partir al otro lado. La inmensa mayoría se aferra a ella aunque sea una porquería. Tiene un anzuelo difícil de esquivar.
Yo que esperaba que me diera una lección sobre lo divino y humano y resulta que me cierra los poros con la respuesta más sencilla. Y realmente, suele ocurrir; las cosas más simples o ingenuas son las poseedoras de una verdad infinita.
Pues vale, me levanto y sigo la caminata. Cuestión de supervivencia.

8 comentarios:

De cenizas dijo...

Pues... es verdad: instinto de supervivencia. ¿Será el amor únicamente instinto de conservación de la especie?


besos

CANTO EN FLOR dijo...

Un principio básico...
Muchos besos y muchas rosas... amarillas todas.

Alfonso dijo...

Levántate y anda. Algunos le llamaron resucitar.

Rosa Cáceres dijo...

Hay más razones, te lo aseguro, por ejemplo el amor hacia los que nos rodean; dejándonos vencer por la amargura los entristecemos a ellos.
Leonel resulta ser un poco cínico, demasiado simplista, amigo del clavo ardiendo, pero no de molestarse en buscar más opciones.
Un micro muy bien estructurado, aunque amargo de más.
Un besico

இலை Bohemia இலை dijo...

No me parece una mala respuesta...

bss

Guido Finzi dijo...

Uno no puede traicionar a su propia naturaleza. Lo importante, es poder mirarse al espejo sin tener que apartar la vista.

Un saludo

RECOMENZAR dijo...

Lindo texto tan tuyo son tus palabras tus pensamientos un beso volando va a vos

América dijo...

Estoy de acuerdo es el instinto de supervivencia primero que nada,cuando una persona se entrega y no lucha llega la muerte emocional y muchas veces hasta la física.
Reflexivo sin duda.
Un abrazo.