miércoles 12 de octubre de 2011

La magia de las palabras

Recuerdo cuando era una niña con un pelo larguísimo y trenzas imposibles de deshacer. Cuando iba al colegio y mis compañeros me decían loca o rara porque prefería leer a Cervantes o Calderón a salir corriendo a aplastar ranas con los chicos en el riachuelo que había detrás de la escuela.
Recuerdo los libros en la habitación de la abuela, reducto donde el asalto era una utopía.
Y las tardes en la era, sentada en la silla que fabricó mi abuelo y que luego pintamos entre los dos dando alas a la creatividad.
Recuerdos, escasos retazos de una infancia que difuminaron los pinceles del destino, pero por eso, no debo dejarlos apartados de mi vida. Esta noche, luna llena; luna de poesía y drama, bella y agresiva en sus intereses terrenos, esa luna que procesa mi mente como un computador, es la cuna donde descansa mi pasado, la maga que atrapará el sapo, la que dormirá otra noche más en mi cama, al cobijo de las páginas de un libro.
Pero antes de que cierre esta ventana, conjuro a las estrellas para que destierren el olvido de mi historia y devuelvan la memoria que revolotea como una gaviota perdida sobre el inmenso océano de mi vida.
Y para ello, cojo un papel, un lapicero, una pizca de ilusión (a últimos de enero o primeros de febrero, será un montón) un beso de mi hija, la sonrisa de mi hijo, un deseo para diciembre y un guiño a la luna.
Mezclo todos los ingredientes con las ganas de seguir luchando y cha chán: la magia de las palabras….

                                                      

9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Cha Chán!!!

Ya me gustaría tener esa magia.
No me gusta volver a mis recuerdos, siempre vuelvo con el corazón encogido.

Besos.

Poetiza dijo...

Arantza, que bello lo que escribes. Eres una maga fabulosa amiga. La magia en ti es natural. Yo no se hacer esos hechizos de palabras, todo son malos conjuros poeticos. Te dejo un beso, cuidate.

Rosa Cáceres dijo...

Un texto precioso, de veras me ha encantado, por lo que dice y por lo bien construido gramaticalmente; se nota que has leído a los clásicos, por más que algunos lo consideraran rarezas tuyas.
Un besico

asaborido dijo...

Yo no entendería mi infancia sin libros :(

J. M. Rosario dijo...

Hermoso, tu texto, Arantza. Siempre me ha gustado, tu blog, y me parece excelente tu disciplina al entregar nuevos temas. ¿Sabes? Gas dejado en tu entrada una muy seductora imagen, esa de la gaviota. Te dejo un abrazo y un beso.

roxana dijo...

un gusto estar nuevamente aca!!!!!!!!!!!!!!! besito

irene dijo...

Muy bonitos recuerdos, a mí se me van borrando, tengo ya tantos años...
Ojalá fuera tan fácil, una varita mágica, cha, chán y... la magia de las palabras que afloran.
Besos, Arantza.

RECOMENZAR dijo...

Las palabras matan las palabras liberan las palabras unden o te levantan y lo peor no son las palabras sino lo que percibimos de ellas
mil besos

elisa...lichazul dijo...

las palabras nos brotan, al menos a mí me pasa, y no las califico si son buenas o malas, nunca las juzgo, ellas están para que hagamos mundos , creamos atmósferas, personajes, sentimientos, emociones, todo el universo y la nada absoluta

más besitos