domingo, 17 de abril de 2011

Fragmentada


Me pregunto ¿cómo lo hizo el Ave Fénix?
Si, eso de resurgir de sus propias cenizas.
Hace tiempo me sabía la historia, supongo que en algunos de tantos y tantos libros que leí apareció la leyenda, aparte que es una de las letanías que más he oído a lo largo de mi vida pero es que…. se me ha olvidado la receta.
Hasta hace bien poquito me bastaba con mirarme al espejo y no reconocerme para poner manos a la obra. Salía una rebeldía dormida y me daba una colleja pero es que… ya no me miro.
Es muy sencillo; mi espejo particular se ha roto, se ha hecho añicos, polvo de estrellitas, de esas que aparecen cuando te das un trastazo en la cabeza. Mira que he intentado pegarlo, pero ni con pegamento de impacto. Cada vez que consigo poner una sola pieza en su sitio, lo destrozo al retirar mis dedos. Ahora veo mi rostro en miles de trocitos deformado por las huellas de mis dedos. Por lo tanto he decidido no mirarme, total ¿para qué? Si ya me conozco, o eso creo.
Realmente creo que no he sabido mostrarme como realmente soy y ahora he de pagar el error. Vivir dos vidas no es lo más indicado cuando una de ellas es solo para ti y no deseas compartirla con nadie.
Y así estoy, desde mi rinconcito interior, desde esa vida solo para mí, mezclada entre las cenizas de una fuerza que se escapó descomponiendo el puzzle que había creado para poder sobrevivir.

Y el Ave Fénix… ¿cómo lo hizo?

5 comentarios:

CANTO EN FLOR dijo...

Creo de creer que toma con fuerza la mano de Dios...

Por no haber probado el fruto del árbol del bien y del mal obtuvo como don la inmortalidad...

Déjate caer en los brazos de Dios y Él en su infinita bondad, tomará tus cenizas, curará tu alma y te devolverá la vida.

te quiero!

Larisa dijo...

El que está equivocado es el espejo. Vos no.

Phoenix ej que se lo montaba de otra manera. Cuando le tocaba morirse, se preparaba a conciencia el nido. Se auto-inmolaba. Por si un caso, antes de hacerlo ponía un huevo. Era su moneda de Caronte, su pasaporte a la Resurrección. Eso sí, la clave está montarse el chiringuito cada cinco siglos. Que hay que decirlo to.

Luego hay una teoría no oficial que asegura que, cuando el Ave Fénix resucita, sonaba esto en todos los bosques:

http://www.youtube.com/watch?v=TRJ5GyIkPoc

irene dijo...

El Ave Fénix lo hizo, creo, como nosotros debemos hacerlo, con convencimiento, fuerza de voluntad, ilusión, esperanza... y sueños, nunca dejar de soñar.
Un besazo, Arantza.

Larisa dijo...

Stephen Hawking.
Piensa en él cuando te sientas rota.

elisa...lichazul dijo...

renacer una y otra vez, las veces que sea necesario
en cada amanecer

la meta se cumple al llegar cada noche y volvemos a empezar de cero con cada día

somos la alegoría, de la sed eterna
de la búsqueda primera en cada verso que se nos revela

un abrazo grande