La puerta estaba cerrada, los intentos por abrirla fueron infructuosos.
Desde el corredor de la casa, se había oído el estrepitoso ruido del cristal. Todos los presentes, sabían que Alex se encontraba en aquella habitación desde la cual no salía ahora ningún ruido. Alertados, golpeaban la puerta con el temor reflejado en sus rostros.
El silencio por respuesta.
La impotencia comenzó su tarea de precipitación y el absurdo hizo crecer la necedad.
Aquella puerta no se abriría por muchos empujones que la diesen. Demasiadas películas de Bud Spenser en las retinas de cada uno de los asistentes a aquel encuentro.
Este había sido organizado con la intención de reunir a lectores de un escritor famoso por haber escrito un libro sobre onomatopeyas. La historia, tratada como una novela de suspense, se había convertido en una de las más leídas en el último año. El autor, desbordado ante el éxito de su obra y sabiendo que no volvería a repetirse la suerte, había suplicado a sus acólitos la organización a gran nivel de un encuentro sobre el estudio de la misma.
Y en una gran casa alquilada para tal fin, se hallaban las treinta personas que de manera altruista habían acudido al evento.
Durante la cena, y como llevados por el más puro estilo Christie, habían tratado de emular al gran detective protagonista del libro y de mano de la trama sonoramente urdida por el autor, habían convertido la casa en una granja donde los personajes se afanaban por desmontar todas y cada una de las reacciones del héroe.
La repentina desaparición de Alex y la posterior alarma, había hecho temblar los cimientos de la reunión, y como todo vale para pasar un rato, las veintinueve almas que se encontraban charlando en la galería habían decidido que seguramente un gato hubiera entrado por la ventana y tirado el jarrón con el que se decoraba cada habitación.
Pero Alex, arropado por la oscuridad nocturna, había abandonado la concentración más extravagante dando por cerrado aquel sainete.
viernes, 1 de abril de 2011
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13 comentarios:
Hoy entre espejos y misterios me has dejado en suspenso...
Y si no fué el jarrón?
Misteriosa desaparición...
Habrá que descubrir el meollo del asunto pues como dice afamado detective:
"Nada resulta más engañoso que un hecho evidente".
Besos y feliz fin de semana!
:-) Me ha gustado el microrelato
Un beso
Sos increible!!
un beso y una flor
le estoy cogiendo yo el gusto, a esto de irme siempre de tu blog, con la historia dando vueltas en mi cabeza...
Controlas el suspense muy bien y me gusta
Gracias por el relato
un abrazo
Esto me recuerda que tengo una novela de Christie mirándome sobre la lavadora y reprochándome que no le haga ni caso. Prefiero recrearme en el dolor. Jo, no me reconozco.
Biquiños. Y un saludo a Álex.
A menudo las desapariciones más inexplicables tienen una razón muy simple.
Me ha gustado mucho.
Saludos.
Se escapó para siempre.
Besos.
Alex eligió la forma en que quería marcharse y las personas que debían ser testigos, la rotura de cristales, crash, era una bunena onomatopeya.
Intrigante relato, un besazo, Arantza.
Me quedo con las ganas y con alguna pregunta.
un saludo
Marian
Me dejas en completo suspenso...Crash...Al más puro estilo Christie, sin duda para una reaccion que nos muestra la determinacion de Alex ,hay cosa que pueden se den una sola vez enla vida.
Un abrazo
Escritora: para las letras eres increible lo mismo que para los comentarios
Tu mente vuela dejando puntos de vista de la vida real que hace que nos pongas a penser mente y cerebro.
Seguí así tenes un estilo único
beso y jazmines
me deleitan tus escritos:)
Y me ponen a crear.ja!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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