jueves, 17 de marzo de 2011

Todo comenzó...

Julia tenía catorce años.
Cada sábado, acudía con sus tres amigas a una discoteca. Los porteros hacían la vista gorda y dejaban pasar a las cuatro jóvenes que ataviadas con sus más delicadas sonrisas, destruían toda fortaleza.
Con sus cuerpos imitando los dieciocho, no había chico que no se percatase de ellas.
Cada una en su estilo, comenzaba su destrozo amoroso rompiendo corazones.
Sonia, una morena de ojos y cabello negros, descomponía al grupo con sus aires de superioridad. Emborrachada del favor de los chicos, repartía citas como saludos.
Era febrero, el día de su cumpleaños, cuando Sonia conoció a Augusto; con veinte años, llevaba acumulada más vida que su abuelo. Pasado de todo, catador de todas las finezas que se le ofreciesen, arrastraba con orgullo su fama de conquistador. Alto, rubio, con los ojos oscuros, como sus intereses.
Para Sonia fue uno más en la libreta que con poca delicadeza sacaba de vez en cuando y mostraba a sus sorprendidas amigas. Para Augusto, una forma fácil de acercarse a Julia.
Julia era morena con ojos verdes, no era muy alta pero tenía una belleza diferente al de sus amigas. Su rostro dulce y su mirada curiosa, aparecían ante Augusto como el bombón que te ofrecen y no puedes comer. Y aquella melena, larga como el río de la vida, que brillaba como si el sol hubiese acampado en ella.
El deseo de Augusto por la jovencita iba creciendo. A medida que pasaba el tiempo y los años iban acariciando su cuerpo esculpiéndolo como la más delicada obra de arte, el joven aseguraba a sus amigos la cercanía a la locura.
Mientras tanto, los excesos seguían haciendo mella en él.
Una Nochevieja, cumplidos los diecisiete, el grupo de amigas tuvo el beneplácito de sus padres para asistir a una fiesta en la que rodeadas de compañeros de instituto y amigos, celebrarían el inicio de un nuevo año; el que daría paso a su mayoría de edad y a la dispersión del grupo para continuar con sus estudios en la Universidad.
Después de la fiesta, cada una tomó el camino hacia casa. Julia vivía en uno de esos barrios residenciales que aunque confortables, normalmente se encuentran alejados del centro de la ciudad y Jorge, un compañero de clase la acompañó hasta el parque. Sus padres ignoraban esa relación; no la verían con buenos ojos, para ellos era su niña, muy joven para novietes. El gran parque la separaba de su casa cuando Augusto la alcanzó.
Y fue en ese punto de su vida cuando todo cambió.
Quince días después, se veía montada en un tren camino a Barcelona donde vivía una hermana de su madre. Allí, terminaría sus estudios y allí, se enteraría un año después del encarcelamiento de Augusto por tráfico de drogas.
Tuvieron que pasar siete años más hasta que Julia regresara de nuevo a la ciudad donde nació.
Reencontrarse con una ciudad desconocida, con la gente que ávida de noticias se remolinaban para hacerla recordar. Y ella, no deseaba recordar. Había dado un carpetazo a la vida, comenzando a rodar por otros raíles el quince de enero de 1979, el día que subió al tren para alejarse de su pasado.
Han transcurrido treinta años desde su encuentro en aquel parque pero Julia ha sabido de él. Su detención, el asesinato de su compañero de celda, la libertad, su marcha a Madrid, su regreso…. Y ahora le tiene ahí, en la esquina de su casa, pero esta vez, no puede huir.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto me tira, volveré por aquí.

CANTO EN FLOR dijo...

Me he quedado sin aliento del susto al terminar de leer :(...

Otro de los dichos de mi abuela: gallina que prueba huevo, aunque le quemen el pico...

Y Julia debe tomar una decisión para lo que le resta de vida, o se arrriesga y se queda con él y su pasado, o acude a una delegación a pedir una orden de restricción...

Una historia como sólo tu pluma sabe, muchas gracias!

Me voy muy feliz a dormir, espero no soñar con esa esquina en la que aguarda Augusto :(

Tus rosas y un gran cariño mejicano para tí!

Recomenzar dijo...

Eres increible escritora.Sin palabras
Muda de emoción :)
Besos

leamsi dijo...

Arantza!! en ascuas me tienes esperando el segundo capítulo de la historia de Julia y Augusto...
Bien mantenida la intriga...
salu2

América dijo...

Ese estilo y maneras muy tuyas de contar historias.
Es imposible no estremecerse he imaginar las consecuencias de tan peligrosa cercanía.
Amiga ,personajes no muy lejanos a los reales,es como la vida misma.

Un fuerte abrazo.

Esilleviana dijo...

"porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren". He pensado en esta canción de J. Sabina, aunque afortunadamente Julia logró dejar atrás ese amor venenoso y perjudicial que le persiguió desde los catorce años hasta los veintitrés o veinticuatro?

Me ha gustado este relato, con un trasfondo muy real.

un saludo.

Rosa Cáceres dijo...

Terrible retrato de una realidad social más que palpable hoy en día. Jovencitas jugando a adultas, mentes retorcidas y viciosas, instintos asesinos...
Una narración perfecta.
Un besico

Antonio Verdú Asís dijo...

Me gusta tu forma de escribir, es elocuente, fina y creíble. Enhorabuena. Continuará.....
Abrazos.

Larisa dijo...

Claro que puede huir. También puede apalearle y tal. Pero dicen que la venganza sólo hace pupa al que la perpetra, ¿no?

¿Por qué volvió Julia? Algo trama esta mujer. Y no es bueno.

¡¡Cuéntanos más!!

irene dijo...

Esa huida salvó a Julia, ahora tal vez haya endurecido su corazón y sabrá lo que quiere o debe hacer, el bagaje de 30 años caminando, viviendo, penando, aprendiendo... no tiene que ser en vano.
La vida está llena de desengaños y desilusiones, y alguna que otra alegría, ¿nos vemos pronto? ¿no?
Besos, Arantza.

Isabel - Frabisa dijo...

Hola, Arantza!!

Que genia eres! Te haces dueña del vocabulario y lo manejas a tu antojo, dominio absoluto.

Me has mantenido atenta durante todo el rato y el final me ha impactado.

un besazo y feliz finde

Anónimo dijo...

SOS como gardel cada dia escribis mejor

Anónimo dijo...

Interesantes relatos. Agradezco haberme topado con tu espacio (blog). Seguiré viniendo. Un abrazo.