
viernes 24 de abril de 2009
jueves 23 de abril de 2009
sábado 18 de abril de 2009
El intruso
Una mujer llama a la policía:
¡Vengan, vengan rápido, corran! hay un intruso en mi casa y está escondido.
- Vamos a ver señora, tranquilícese.
- ¿Dónde vive?
En mi casa - contesta la mujer -
- Bien, calle, número y piso.
Romero 3, 2º y dejen de tantas preguntas y ¡vengan ya!
La policía acude al domicilio y se encuentran a la señora muy asustada; a punto de darle un patatús.
Un policia inspecciona la casa y al final le dice que no hay nadie.
La buena mujer se enfada y le protesta:
¡Que si, que lo estoy oyendo, está bien escondido, lo sé, mire bien, por Dios, mire bien!
- Señora, tranquilicese.
- ¿Tiene hijos?
Si, una hija.
- Creo que lo mejor sería que llamase a su hija.
En ese momento, la puerta se abre y entra la joven que llega de trabajar.
La dueña de la casa se lanza sobre ella gritando: ¡Hay un hombre escondido y estos señores me dicen que en la casa no hay nadie ¿no lo oyes, me estoy volviendo loca de tanto ruido!
Mamá, yo no oigo ningún ruido, no hay nadie.
Ese ruido solo está en tu cabeza, mamá.
La señora, desconcertada, se sienta en una silla de la cocina, toma su cabeza entre las manos y llora.
¡Vengan, vengan rápido, corran! hay un intruso en mi casa y está escondido.
- Vamos a ver señora, tranquilícese.
- ¿Dónde vive?
En mi casa - contesta la mujer -
- Bien, calle, número y piso.
Romero 3, 2º y dejen de tantas preguntas y ¡vengan ya!
La policía acude al domicilio y se encuentran a la señora muy asustada; a punto de darle un patatús.
Un policia inspecciona la casa y al final le dice que no hay nadie.
La buena mujer se enfada y le protesta:
¡Que si, que lo estoy oyendo, está bien escondido, lo sé, mire bien, por Dios, mire bien!
- Señora, tranquilicese.
- ¿Tiene hijos?
Si, una hija.
- Creo que lo mejor sería que llamase a su hija.
En ese momento, la puerta se abre y entra la joven que llega de trabajar.
La dueña de la casa se lanza sobre ella gritando: ¡Hay un hombre escondido y estos señores me dicen que en la casa no hay nadie ¿no lo oyes, me estoy volviendo loca de tanto ruido!
Mamá, yo no oigo ningún ruido, no hay nadie.
Ese ruido solo está en tu cabeza, mamá.
La señora, desconcertada, se sienta en una silla de la cocina, toma su cabeza entre las manos y llora.
martes 7 de abril de 2009
Raíz
El tiempo la hizo volver; recorría las calles del pueblo con los ojos de aquella niña que un día salió de allí llena de amargura.
Hoy, paseaba con la mente serena, ya no sentía aquella angustia, pero sin poder evitarlo, sintió rencor.
Y entonces lo descubrió; ¡la casa! ¿dónde está la casa?
En su lugar, montones de piedras, maderas podridas y cristales rotos.
Eso era lo que quedaba de la casa, y solo pudo llorar.
Lágrimas llenas de recuerdos amargos, dolorosos, contradictorios.
Allí se encontraba reducida su infancia desdichada, la base de su tristeza.
Dio media vuelta y se alejó…esta vez para siempre, esta vez no había puertas entreabiertas, solo escombros.
Y ante ella, el futuro, la alegría, el amor…la ventana de la vida.
Hoy, paseaba con la mente serena, ya no sentía aquella angustia, pero sin poder evitarlo, sintió rencor.
Y entonces lo descubrió; ¡la casa! ¿dónde está la casa?
En su lugar, montones de piedras, maderas podridas y cristales rotos.
Eso era lo que quedaba de la casa, y solo pudo llorar.
Lágrimas llenas de recuerdos amargos, dolorosos, contradictorios.
Allí se encontraba reducida su infancia desdichada, la base de su tristeza.
Dio media vuelta y se alejó…esta vez para siempre, esta vez no había puertas entreabiertas, solo escombros.
Y ante ella, el futuro, la alegría, el amor…la ventana de la vida.
domingo 5 de abril de 2009
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