domingo 29 de marzo de 2009

Un morceau du fromage

Observaba a una desconocida; sentada delante de una mesa, daba cuenta de las viandas que el camarero se había apresurado a traer.
Estaba sola; soportaban sus rodillas más años que kilos y sus ojos, llenos de luz, mostraban una curiosidad innata.
Cada vez que el camarero se acercaba, daba rienda suelta al desparpajo y a cada comensal que le acompañaba en las mesas cercanas, ofrecía una sonrisa llena de dulzura.
Me llamaron la atención sus ademanes nerviosos, su dulce voz y un no sé qué extraño que no podría explicar. Un porque si, sin buscar razones, solo porque aquella mujer se había convertido en un ser especial mientras comía. Tan simple.
Cuando llegó el postre, la mujer alzó las manos al cielo como dando gracias al Ser Supremo. Observé que el plato estaba lleno de trozos de queso, algo no sorprendente si consideramos que estaba en París y Francia tiene un número indeterminado de clases de quesos, pero…resultó anecdótico que aquella dama francesa, aficionada al queso, hiciese semejante gesto.
Transmitía una felicidad que envidiaba y el contemplar la manzana verde depositada en mi plato, me hizo sentir la más infeliz de las personas.
A mi lado, había un ser que se lo estaba pasando genial comiendo algo que le llenaba la tripa y el espíritu.
Con lo que me gusta el queso, pensé. Y yo comiendo una manzana que no podía estar más ácida.
Evidentemente se dio cuenta de mi malestar y ante mi sorprendida mirada descubrí que cogía un triángulo de queso y me lo ofrecía…
.-“S`il vous plait, acceptez-le.
y lo cogí...
.-“Merci, très aimable.
El trozo entró en mi boca y sentí que era otra persona, más alegre, desde luego más feliz.
Cuando terminó su comida, se levantó y con una inclinación de cabeza se despidió de mí dejándome una sensación de bienestar.
Supongo que salió del restaurante con la satisfacción de haber hecho una buena obra. Yo por mi parte, salí con ganas de beberme París.
Un trocito de queso había conmutado mi humor, o tal vez…una dulce señora me había demostrado con que poco se puede ser feliz.
Bon appétit.

miércoles 25 de marzo de 2009

Nada

Ella cerró los ojos y esperó...
Nada. El sonido del silencio llenó la habitación impregnándola de decepción.
El se había ido dejando su cuerpo desnudo tendido sobre la cama.
Pensó que aquello no podía terminar así, pero estaba segura que él no daría marcha atrás.
No debió hacerlo; una cosa era desnudar su cuerpo y otra muy diferente, su alma.
No todo el mundo es capaz de compartir...

Gracias Malena


sábado 21 de marzo de 2009

Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena

Paulo Coelho (1947-?) Escritor brasileño.
A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.

Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.
Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.

Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.
No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.

Epicteto de Frigia (50-135) Filósofo grecolatino.
Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.

Henry Miller (1891-1980) Escritor estadounidense.
A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.

Gustave Flaubert (1821-1880) Escritor francés.
El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.

Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.
Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.

Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
La vida no está hecha de deseos y sí de los actos de cada uno.

jueves 19 de marzo de 2009

Chiste dedicado a los papás

De quién es este niño tan bonito?.
Preguntaba la mamá a Pepito con esa voz mimosa
que las mamás usan para hablar con sus hijos pequeños.
¡chiss!, dice Pepito...
¡No me vayas a salir ahora con que no sabes quién es mi papá!.

miércoles 18 de marzo de 2009

Ja,ja. Me encanta, como las estrellas de Hollywood. Gracias "duende bueno" Vivir.


Gracias Anabel, eres un cielo.


lunes 16 de marzo de 2009

Muchas gracias Osvaldo


domingo 8 de marzo de 2009

El defecto de la mujer

Para cuando Dios hizo a la mujer, ya estaba en su sexto día de trabajo de horas extras. Un ángel apareció y le dijo: "Por qué pones tanto tiempo en esta?" Y El Señor contestó: "¿Has visto mi Hoja de Especificaciones para ella?" Debe ser completamente lavable, pero no ser de plástico, tener más de 200 piezas movibles, todas reponibles y ser capaz de funcionar con una Dieta de cualquier cosa y sobras, tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo, tener un beso que pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto y lo hará todo con solamente dos manos." El ángel se maravilló de los requisitos. "Solamente dos manos.... Imposible! " ¿Y este es solamente el modelo estándar? Es demasiado trabajo para un día...Espera hasta mañana para terminarla." No lo haré, protestó el Señor. Estoy tan cerca de terminar esta creación que es favorita de Mi propio corazón. Ella ya se cura sola cuando está enferma Y puede trabajar días de 18 horas." El ángel se acercó más y tocó a la mujer. "Pero la has hecho tan suave, Señor "Es suave", dijo Dios, pero la he hecho también fuerte. No tienes idea de lo que puede aguantar o lograr. "Será capaz de pensar?" preguntó el ángel. Dios contestó: "No solamente será capaz de pensar sino que razonar y de negociar" El ángel entonces notó algo y alargando la mano tocó la mejilla de la mujer...."Señor, parece que este modelo tiene una fuga... te dije que estabas tratando de poner demasiadas cosas en ella" "Eso no es ninguna fuga... es una lágrima" lo corrigió El Señor "Para qué es la lágrima," preguntó el ángel. Y Dios dijo: "Las lágrimas son su manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento, y su orgullo." Esto impresionó mucho al ángel "Eres un genio, Señor, pensaste en todo". La mujer es verdaderamente maravillosa" Lo es ! La mujer tiene fuerzas que maravillan a los hombres. Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha. Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia. No aceptan "no" por respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor. Se privan para que su familia pueda tener. Van al médico con una amiga que tiene miedo de ir. Aman incondicionalmente. Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios. Son felices cuando escuchan sobre un nacimiento o una boda. Su corazón se rompe cuando muere una amiga. Sufren con la pérdida de un ser querido, sin embargo son fuertes cuando piensan que Ya no hay más fuerza. Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto. La mujer viene en todos tamaños, en todos colores y en todas figuras.Van a manejar, volar, caminar, correr o mandarte un mensaje electrónico para mostrarte cuanto le importas. El corazón de las mujeres es lo que mantiene moviéndose al mundo. Sin embargo, hay un defecto en la mujer: Es que se le olvida cuánto vale.
Historias divertidas de Humor Feminista .com

Amiga Ana, muchas gracias.


Gracias Carmen


Regalo de Osvaldo. Muchas gracias.


En este día especial; Anabel y Malena




jueves 5 de marzo de 2009

Un regalo de "Vivir". Gracias duende


Cultivo una rosa blanca

En julio como en enero

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca
Y para el cruel que me arranca

El corazón con que vivo

Cardo ni ortiga cultivo

cultivo una rosa blanca

José Martí

Deigar, un joven amigo con mucho talento. Muchas gracias


July, Anabel, Elsie, Deigar. Muchas gracias. Sois auténticas joyas


miércoles 4 de marzo de 2009

Muchas gracias a "Verbo"


domingo 1 de marzo de 2009

El abuelo

Era uno de esos días previos a la Navidad cuando el viejo caminaba arrastrando su frágil figura por la nieve; la boina calada y un viejo chaquetón de pana resultaban escasos para mitigar el frío que entraba como cuchillos hasta sus delgados huesos. Vivía en una gran casona a lo alto del pueblo, justo pasando la iglesia. Normalmente se le veía solo o acompañado por una de sus nietas; la chica adoraba a aquel hombre que le daba todo el cariño del mundo.
Aquel día había salido, como hacía todos los días laborales, a buscar a la pequeña a la salida del colegio. Había recogido unas cuantas nueces, que llevaba en el bolsillo, había saludado al cura y le había preguntado por su hermana que sabía que estaba enferma. Don Fidel, el párroco, le había contestado que su hermana se encontraba mejor y le había dado su bendición. El abuelo había seguido su camino, cuesta abajo, hasta llegar a la carretera que atravesaba el pueblo, pocos coches pasaban por ella pero él se asustó, no le había pasado nunca pero aquella tarde, de pronto, empezaba a ser distinta. Por un momento pensó que no era el mismo pueblo donde él había nacido muchos años atrás, ni siquiera conocía a la gente que con amabilidad le saludaba y le preguntaba por su salud y por su mujer o le comentaba la nevada que había caído; una de las más copiosas de los últimos años.
El viejo se sentía en una nube, algo le estaba ocurriendo; se preguntaba como aquella gente le hacía esas preguntas si ni siquiera le conocían y aquel lugar por unos momentos se le antojaba desconocido y otros reconocía cada paso que andaba.
Por fin llegó al colegio, la pequeña corrió y se abrazó a su abuelo y él le correspondió con un beso en la mejilla, le dio la mano y comenzaron el camino de regreso a casa.
Durante el recorrido, hablaban y hablaban; de la escuela, de las amiguitas, del muñeco de nieve que habían hecho en el patio del colegio, de los deberes que tendría que hacer al llegar a casa porque sino la señorita Marga se enfadaría y la castigaría…
Cuando llegaron a casa, la abuela les puso la merienda y mientras la niña hacía los problemas de matemáticas y estudiaba la lección de historia, el abuelo recorría el corral para asegurarse que los animales estuvieran cada uno en su sitio, hacía mucho frío y no era cuestión que alguno quedara fuera.
Todo parecía normal, el lapsus sufrido en el pueblo había quedado en eso y ahora se disponía a cenar porque deseaba meterse pronto en la cama, la tele no le gustaba y no estaba para sentarse un rato en la era a contemplar el cielo como acostumbraba a hacer en las noches que no hacía frío. Pero el cielo, estrellado como una noche de verano era la mayor tentación que podía tener y las súplicas de su mujer no sirvieron de nada porque cogió su viejo chaquetón y su eterna boina y salió a admirar aquel espectáculo de lucecitas que parpadeaban como guiñándole un ojo, cómplices de su vida, de una vida larga que empezaba a fallar, que le imponía la broma pesada de una enfermedad que poco a poco iría dejándole como a una marioneta, él, que había mantenido con su trabajo sin descanso en la tierra y con los animales, una gran casa, mujer y cuatro hijos y por cosas de la vida, una nieta que había llegado cuando ya no le quedaban ilusiones… y las había recuperado con aquella pequeña que se había convertido en su motor.
El mundo se le vino encima y a toda la familia, que tuvo que cambiar sus costumbres y centrarse en el cuidado del enfermo; poco a poco irá perdiendo la cabeza habían dicho los médicos, perderá la memoria y el control de su cuerpo, se volverá como un niño y habrá que estar pendientes de él día y noche.
Maldita enfermedad; era difícil llevar bien el tema. Los vecinos y gente del pueblo le miraban con compasión y eran muchos los que decían que ahora era la nieta quien cuidaba del abuelo. Hacían corrillos y repasaban la vida del viejo recordándole como un hombre de gran valor y así lo demostró cuando en la guerra llegaron los “rojos” a la fábrica de harina donde él trabajaba y le apuntaron con sus fusiles y armándose de palabras consiguió convencerles de que él solo era un trabajador que nada tenía que ver con el dueño y que este se había ido del pueblo hacía días y nadie sabía donde se ocultaba.
El abuelo detestaba aquella guerra donde se mataban entre vecinos por pensar de diferente forma. A él, que le gustaba hablar con todo el mundo y que creía que esa era la mejor solución para arreglar cualquier problema, esa guerra era peor que la peste.
La vida le había resultado muy difícil, como a la mayoría de su generación. Muchos problemas, mucha escasez, frustraciones y una poquita alegría; todo lo que nos resume al ser humano.
Sin embargo, nuestro “frágil” abuelo había hecho gala de ser un hombre fuerte y haber soportado los envites de la vida con paciencia y mucho amor pero sobre todo con una bondad reconocida por todos sus paisanos.
Ahora que le veían así, se apenaban profundamente y confiaban en que su tierna nieta le ayudaría en la nueva etapa que iba a vivir.
La niña, hija de un hijo del viejo había llegado a vivir con los abuelos siendo aún un bebé; la madre, una mujer enfermiza no podía hacerse cargo del cuidado de la pequeña y entonces los abuelos se comprometieron a cuidarla.
Poco a poco se fue creando un vínculo indestructible entre los dos; la niña dependía del abuelo y este de ella. Subían al monte, paseaban por la orilla del río, recogían flores, nueces y avellanas y el hombre enseñó a la niña a hacer cestas con los juncos que salían en el río.
Tanta complicidad no podía romperse ahora. No iba a dar la espalda a su abuelo, él la necesitaba y ella estaría con él siempre.
Siempre junto a él, nada más salir del colegio corría a casa para jugar con su abuelo, que ya se iba convirtiendo en un niño pequeño, merendaban pan con chocolate que era la merienda que más les gustaba y después de hacer los deberes salían a la era a espantar a las gallinas o daban un paseo hasta la hora de la cena, siempre de la mano.
El abuelo fue la persona más importante de su vida y ella sabe que todas las noches se asoma a su cielo estrellado y le desea felices sueños.

Cinco Voces


Se han editado 600 ejemplares de un título que se podrá encontrar tanto en Internet (www.galeon.com/la-botica ) como en las librerías : Zuloa, Anegón, Elkar megadenda y La Casa del Libro, (Vitoria-Gasteiz) por un precio de 12 euros.

Osvaldo, el poeta del amor.


Muchas gracias Carmen


Mi duende, un cielo. "Vivir"


Gracias Anabel


Muy agradecida a Max


Premio de Angy y Malena. Muchas gracias


Gracias Ana


Placy. Gracias amiga