Cuando era jovencita, solía ir a una biblioteca donde me aislaba del mundo.Había una señora con un moño que me daba miedo pero me concentraba en los libros y evitaba mirarla.Durante un tiempo dejé de ir y al regresar tiempo después, me paró a la entrada y me dijo que me había echado de menos, que la había dejado sola y me acarició la cabeza.
Desde entonces iba doblemente contenta; primero porque aquella biblioteca era como mi casa y me sentía feliz de estar allí rodeada de libros, en silencio. Y también porque aquella mujer me recibía con una sonrisa y eso me hacía feliz. A partir de ese día ya no sentí miedo y cuando me iba a casa me sonreía y me acariciaba la cabeza. Y yo entendía que me daba su cariño.
Hace unos días me enteré que había fallecido y lloré. Mis amigos no entendieron mi actitud; pero si casi no la conocías…me dijeron.
Vale, si, de acuerdo…pero vivía en mi isla, éramos dos soledades refugiadas entre páginas y eso…une.
domingo 7 de junio de 2009
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16 comentarios:
A veces las almas sensibles como tú se sienten identificadas con otras personas por el imple hecho de compartir palabras, o una tierna caricia. Qué más podemos decir a la gente que no lo entiende: que eso nos une por siempre, aunque nos hayamos visto en contadas ocasiones.
Un beso, guapa.
Saludos desde La ventana de los sueños.
Tu entrada es un homenaje, traer el recuerdo de alguien a quien nos sentimos cercanos en algún momento es un gesto de verdadero cariño,un lenguaje especial había entre ambas que se afianzo con las horas en que coincidían en ese lugar unico,un abrazo amiga que estas notas se agradecen,la vida también son los detalles.
Yo entiendo perfectamente tu actitud, y me parece muy bonito haber tenido esa relación y ese refugio lleno de libros para el solaz y el recogimiento, a mí me hubiese gustado haberlo vivido.
Besos, Arantza.
Arantza, contéstame a una pregunta: ¿este relato breve obedece a una vivencia tuya o es un motivo literario inventado? Lo quiero saber simplemente porque me ayudaría más a conocerte mejor. Pero, sea como sea tu respuesta, mi juicio sobre tu texto sería igualmente halagüeño.
has logrado en tan pocas líneas, dibujar un cuadro perfecto, añorante y nebuloso en su justa medida. Es la neblina de la reminiscencia. Es la inocencia de la juventud, o quizás de la adolescencia, que tine miedo del desconocido y juzga por las apariencias. Es la rectificación de quien se asoma un alma que le deja un resquicio de entrada (esa caricia) y aprende a conocerla, a valorarla. Es esa lágrima sensible, incomprendida por la dureza de otros corazones, un tanto cerrados al afecto. Es la mención de esa isla feliz entre un mar de libros...
Felicidades
Donde yo voy hay una bibliotecaría con moño y una maleta de años, pero tiene un espíritu juvenil y alegre. A partir de ahora la veré también como una habitante más de esa isla que compartimos...
Bss
Yo te entiendo a la perfección.
Esa mujer te quería de verdad, no porque fueras pariente o similar.
Era un corazón cálido para ti.
Claro que lo entiendo.
Besos.
ES ASI, A VECES UNO SE DA CUENTA CUANDO YA NO ESTA!!!!!!!!!!!
ERA PARTE DEL ESCENARIO, de tu vida y la tenias incorporada seguramente, aunque no la miraras.
un besito
buena semana!
Esta página me gusta, por supuesto que me gusta. Tienes un gran ingenio y diversidad de temas, escribes bien, con sensibilidad y con fuerza. Sabes entrar en el alma humana, en las contradicciones de las personas, tienes sentido del humor, se ve que tienes un rico mundo interior, que has asimilado lo que has vivido, lo que has soñado, lo que anhelas, lo que has perdido. Lo cuentas con la técnica correcta.
Y ya, leches, que no soy crítico, ni quiero serlo, que además soy tu amigo, que en la literatura, como en muchas cosas, la empatía hace más que el mejor escrito del mejor escritor.
Ocurre una cosa, estamos en una gran crisis mundial, de todo, económica, de valores, de principios. A cada uno le toca de una forma. A mí me ha tocado robándome tiempo. Tengo demasiadas actividades y no llego a todo. Ya me gustaría poder leer más, escribir mejor y sobre todo estar sentado debajo de un árbol, ahí, a la sombra, mirando el horizonte y sintiendo la brisa en la cara.
De momento te beso
Y con mucho cariño además
Hola! no sé por qué pero me he sentido muy cómoda al entrar aquí. Te acabo de ver en el blog de Poetiza.
En tu post me has recordado mi primera juventud, cuando era socia de la biblioteca pública ye iba mucho por allí. Los dos bibliotecarios me conocían, luego uno se jubiló y le perdí la pista; pero el otro me siguió saludando durante años por la calle. Si ahora nos cruzamos, nos seguimos saludando.
¡Me encantaba ir a la Biblioteca!
Pasa si quieres por mi blog, tal vez lo veas un poco loco, pero quizás te guste.
Un abrazo.
Comprendo perfectamente ese llanto.
Un abrazo
Arantxa como ya te dijo Miguel eres un espiritu puro.Yo te digo eres sensible,cariñosa muy generosa e inteligente.Y tambien a veces muy cabezona, pero la verdad es que la gente que no te conoce no sabe lo que se pierde.Yo afortunadamente tengo el privilegio de ser tu amiga. Nunca me has fallado siempre has estado ahi y por eso y mucho mas te adoro cariño.
Tu comentario me hizo sonreir tu sentido del humor bueno ya ves nos parecmos mas que con las letras, formamos parte de un equipo con mucha delantera.
besos mi querida
gracias por estar
Siempre que vengo me siento identificada con vos
Arantza amiga, tu sensibilidad es admirable. Hay cosas que los otros no entenderan jamas de una Cancer, te dejo un beso, cuidate mucho.
...y cuando el pliego se vuelve amarillo y da sensacion de romperse huele a madera de donde salio su alma ...te invito a la mis en horas rotas espero ser libro y te agraden aranzta...yuyo siempre jose ramon...---
Qué lindo lo que contás!! A veces uno siente mucho por estas personas que te acompañan en silencio haciéndose eco de nuestra propia soledad!
Besos
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