
martes 7 de abril de 2009
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La rosa, la inmarcesible rosa que no canto, la que es peso y fragancia, la del negro jardín en la alta noche, la de cualquier jardín y cualquier tarde, la rosa que resurge de la tenue ceniza por el arte de la alquimia, la rosa de los persas y de Ariosto, la que siempre está sola, la que siempre es rosa de las rosas, la joven flor platónica, la ardiente y ciega rosa que no canto, la rosa inalcanzable. Jorge Luis Borges
2 comentarios:
El autismo es el aislamiento elevado a la enésima potencia. Me preguntó cómo será el mundo para los autistas. No lo sé. Puedo imaginarme mucho mejor qué será para los padres, los hermanos de un autista encontrarse un muro que les impide acercarse a él. Seguramente, sabrán cómo bordearlo, escalarlo, abrir una puerta que les permita acercarse a ese ser tan querido y tan especial.
Me has hecho pensar en todo esto, Arantza.
Acabo de tener en mi casa durante una semana a un chico autista de 16 años. Reconozco que cuando mi prima me anunció su viaje a España con su marido y su hijo, un cierto temor a cómo sería la relación con el niño, me aquejó.
La experiencia ha sido FANTÁSTICA. Martín es el producto de una educación perfectamente estudiada por parte de sus padres y el resultado es impresionante. Me ha enriquecido tanto que nunca lo hubiese pensado. Es un niño que se comunica, se controla, extremadamente cariñoso y muy independiente.
un beso
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