sábado, 10 de marzo de 2018

8 de marzo

No habría tenido que dejar de ser un día para reivindicar nuestro lugar, para hacernos oír, para reclamar lo que es nuestro; el derecho a ser tratadas de igual manera.
Tengo una nieta de 15 meses que ha participado sin saberlo en su primera manifestación. Sentada en su sillita, mirando con sus ojos llenos de curiosidad todo lo que acontecía a su alrededor.
Y todo iba bien hasta que un hombre nos ha avinagrado la reunión. 12000 mujeres unidas en una plaza y él, intentándola  cruzar con su bicicleta. Le estaba saliendo perfecta la jugada, molestando, haciendo que las mujeres se apartaran para dejarle pasar. Debía estar encantado de verlas cómo se rendían a su paso. Pero ha llegado a la altura donde mi nieta estaba en su trono de bebé inocente y ahí ha empezado el lío. Porque la silla, no le dejaba pasar y porque la abuela no estaba dispuesta a atropellar a ninguna mujer para que él pasara y siguiera con su menosprecio.
La actitud ha sido asquerosa poniendo el manillar sobre la silla, intentando hacer daño a una criatura que asustada ha empezado a llorar. Y por más que le decía que apartara su bici que nos iba a dañar, más apretaba. Sus comentarios, solo mostraban un hecho evidente; es un ser despreciable.
Gracias chicas por hacerme un pasillo para que pudiera alejar a la niña de semejante "mal nacido"

domingo, 28 de junio de 2015

Todo tiene un fin

Si, va llegando.
Durante muchos años la he visto, he sufrido sus malos ratos, he disfrutado de los buenos.
Durante muchos años la he querido, he luchado contra sus fantasmas, he reído con sus ocurrencias.
Ahora, la veo postrada en una cama de Hospital. Su mente se balancea entre los recuerdos y el limbo.
En los momentos de lucidez, saca a pasear su genio. Está cansada y aburrida. No estoy segura que desee seguir luchando.
Me dio la vida, yo, no puedo alargar la suya.

sábado, 30 de mayo de 2015

El colibrí y la rosa


Había una vez un colibrí que quería besar el corazón de una rosa, pero nuestro colibrí tenía alitas débiles y no podía mantener mucho el vuelo, así que nunca lograba llegar hasta el centro del jardín donde estaba su amada rosa.
Un día estaba jugando a picotear amapolas cerca de un castillo, cuando de pronto lo capturó un guardia:

-Pobrecito colibrí, casi no puede volar- dijo

Lo llevó al castillo y lo encerró en una jaula en el cuarto de los guardias.
Ese lugar era muy oscuro y frío, sólo se veía un rayo de sol en la mañana, algunas veces los otros guardias golpeaban su jaula y se reían de su vuelo desesperado intentado huir. 

Pasaron unos días y el colibrí se puso muy triste, sólo ese rayo de sol matutino lo motivaba a seguir viviendo, le recordaba que afuera había luz y que alguna vez ese mismo rayo iluminó sus felices días en el jardín de su amada rosa y con todas sus fuerzas aleteaba hasta llegar el cielo de la jaula para poder tocar con la punta de su pico algo de sol. 

El guardia que lo había recogido todos los días le llevaba comida, le contaba las cosas que había hecho en el día, y se despedía de el diciendo:

-Algún día todos seremos libres.

Después de algunas semanas el colibrí se dio cuenta de que sus alitas eran mucho más fuerte, que ahora si podía volar mucho tiempo y fácilmente podía tocar el corazón de su rosa, pero al mirar a su alrededor recordó que estaba encerrado y que jamás saldría, lloró hasta quedarse dormido. 
En sus sueños volvió a ver a su rosa, cuando despertó decidió que desde ese día sólo viviría de sueños. Cuando se sentía muy triste cerraba los ojos e imaginaba el jardín, podía sentir el olor de las rosas y el frío rocío del pasto en la mañana, el frescor del viento pasar por sus plumas y el sol calentando su cabeza. 
Tanto deseaba estar en ese lugar dejó de abrir los ojos y volaba en círculos por su jaula, completamente feliz.
Un día el guardia vio que el colibrí no dejaba de volar, ahora era fuerte y podría sobrevivir solo, decidió liberarlo, abrió la jaula pero el colibrí no salió, así que lo tomó en sus manos y lo llevó al jardín. Se despidió diciendo:

-Eres libre.

El colibrí continuó volando en círculos.
Jamás volvió a abrir los ojos, no cambió el sentido de su vuelo y nunca vio que ahora volaba alrededor de su rosa, en libertad.

Moraleja: La vida a veces nos pone pruebas para fortalecernos, por muy oscuro, difícil y cruel que parezca nuestro problema siempre tenemos un rayo de sol que nos da esperanza. 
Podemos vivir de sueños que nos reconforten en momentos de dolor pero no debemos perdernos en ellos, ya que en cualquier momento la jaula se abre y debemos estar listos para volar de nuevo, fortalecidos y con nuevas habilidades para hacerlos reales.
Algún día todos seremos libres.

sábado, 9 de mayo de 2015

sábado, 11 de abril de 2015

Alegría guineana, todos a reír

Hoy es sábado.
Como de costumbre, he salido por la mañana y me he acercado hasta la Plaza de Abastos donde, después de echar un vistazo a los puestos de viandas, me paseo entre las flores que expuestas en la calle, parecen llamarme.
La verdad, hay que decirla, es que no tengo muy buena mano con flores y plantas diversas. Da igual lo que sean, me las cargo. Es archiconocido entre la gente que me rodea el instinto asesino que tengo para con tan bello elemento.
Pero... estos últimos días me ha dado por poner plantitas en las repisas de la ventanas y al contemplarlas, tan verdes y bonitas, me ha entrado un no se qué, que se yo, y ni corta ni perezosa me he lanzado a comprar FLORES. Peligro!!! Arantza anda suelta con intenciones nada buenas, jeje
Así que voy y le digo a la responsable de la floristería que me aconseje sobre flores; quiero una que no de mucho trabajo y sobre todo que sea dura, que resista. Me daban ganas de decirle que lo que la flor tiene que resistir es a mi pero tampoco quería echar piedras en mi tejado, si llega a verme como una infortunada entre las flores, lo mismo no me vende ni la tierra.
Con una paciencia que ni el Santo Job, la buena mujer me ha estado enseñando flores duras, de las que una helada no les hace mella, pero no me gustaban. Y apiadándose de mi carita de niña buena, me dice: bueno, estas son resistentes pero a ti te pega la "alegría guineana"
Y como aquella a la que le han contado un chiste, me ha entrado un ataque de risa que la señora me miraba como si estuviera ante una loca.
Lo más gracioso de todo es que ha sido como una pandemia. La gente al verme en ese estado, ha comenzado a reírse y los que salían de la Plaza, nos miraban y sonreían.
Cuando me he limpiado las lágrimas y ha vuelto la compostura, le he pedido disculpas y en ese mismo momento me he acordado de todas esas personas que me quieren y se preocupan por mí y siempre me dicen; una sonrisa, Arantza, siempre con una sonrisa.... pues si me llegan a ver este mediodía......
Para partirse de risa.

miércoles, 1 de abril de 2015


Ediciones Lord Byron anuncia la aparición de la primera publicación de 2015. El libro de poesía titulado “Deshojando Amapolas” de la poeta española Arantza Guinea.
Aparte de la distribución de nuestros libros en formato impreso y en ebook en las principales librerías de España como es Casa del Libro, Antonio Machado, El Corte Inglés, Saltamartí Llibres, Canaima, Agapea, etc; desde hace un tiempo se puede ver gratuitamente una parte del contenido de nuestros libros por Google Books, si luego desean comprarlo, lo pueden hacer por Google Play. Y ahora vamos a empezar a distribuir nuestros libros en la principal librería del mundo que es Amazon.


lunes, 30 de marzo de 2015

Fallo

La anterior entrada ha sido eliminada por un error mío.
A las personas que habían dejado su comentario, les pido perdón. Ha sido un fallo de lo más tonto. Pero como de errores se aprende, espero que no vuelva a ocurrir.
Perdonad. Un beso y gracias por vuestra compañía.